Mar del Plata:
entre el sol, olas, lobos marinos y churros todo el aÑO
 


Mar del Plata es mucho más que una ciudad costera: es el lugar donde el mar, las vacaciones y la diversión se ponen de acuerdo para que siempre quieras volver. Apenas llegás, te recibe el sonido de las olas, el viento despeinado y esa sensación de “estoy de vacaciones” que aparece incluso antes de desarmar la valija.


Mar del Plata
ARGENTINA
38°02' a 38°03'
202T




Fui tres veces a esta ciudad que siempre me recibe con olor a mar, medialunas calentitas de manteca y unos mates muy calientes sin importar los 40 grados de sensación térmica. La emoción de llegar y pasar por la Avenida Colón, donde al bajar con el auto ves el mar azul y las nubecitas que se forman con las olas es de las cosas más lindas que sentí en Argentina. Esta ciudad, donde vive mi familia de corazón (de esas que eliges y sabes que te eligen) es un lugar donde te prometo que vas a querer volver siempre. 


En verano, Mar del Plata está en su máxima expresión. Las playas como Bristol, Varese, Playa Grande o Punta Mogotes se llenan de sombrillas de colores, risas, mate compartido y gente caminando descalza por la arena caliente. Algunos se animan a surfear, otros prefieren tomar sol y muchos simplemente disfrutan mirando el mar mientras deciden si el próximo paso es un churro, un helado o ambas cosas como yo jajaja. La Rambla se vuelve el corazón de la ciudad: músicos callejeros, artesanos y los famosos lobos marinos posando para las fotos como verdaderas celebridades.

Cuando cae el sol en verano, la ciudad no se apaga, al contrario. Hay teatros por todos lados, con comedias, espectáculos infantiles y obras para todos los gustos. La calle Güemes y el Puerto son paradas obligatorias para comer: pescado fresco, rabas, papas fritas o una buena pizza o fugazzeta, porque en Mar del Plata nadie juzga las combinaciones raras durante las vacaciones. Y para los que quieren seguir la noche, hay bares y boliches que se extienden hasta que sale el sol (o hasta que el cuerpo dice basta).

Pero Mar del Plata no es solo verano. En invierno, la ciudad cambia de ritmo y muestra otra cara, más tranquila y encantadora. El mar sigue ahí, imponente, con olas grandes y un clima ideal para caminar bien abrigado por la costa. Pasear por la Rambla en invierno tiene su magia: menos gente, más silencio y un paisaje perfecto para sacar fotos o simplemente pensar mirando el horizonte.
En esta época, lugares como el Torreón del Monje, el Puerto o el Parque San Martín se disfrutan con calma, y los cafés se vuelven protagonistas. Nada mejor que entrar en una confitería histórica, pedir un chocolate caliente con churros y ver llover por la ventana mientras el mar sigue haciendo su show. Además, los museos, el Aquarium, el Centro Cultural Villa Victoria y los shoppings se convierten en planes ideales para los días fríos.

En verano o en invierno, Mar del Plata siempre tiene algo para ofrecer. Puede ser ruidosa y llena de vida o tranquila y reflexiva, pero nunca aburrida. Es ese lugar al que se va por el mar, pero se vuelve por los recuerdos. Porque Mar del Plata no es solo un destino turístico: es una experiencia que se vive en cualquier estación del año.

 Tips de viaje y lugares que no me perdí en La Feliz: 


La Rambla y los lobos marinos: ideal para caminar a cualquier hora del día. Fui varias veces y siempre hay algo para mirar, desde artistas callejeros hasta puestos de artesanos. En verano es súper movida y en invierno, mucho más tranquila.


Playas Bristol y Varese: dos estilos distintos para disfrutar el mar. Bristol es perfecta si te gusta el movimiento y estar cerca del centro, mientras que Varese es más tranquila y familiar, ideal para relajarse y sacar fotos.


El Puerto: uno de mis lugares favoritos. Recorrí la zona, vi barcos, los lobos marinos y comí rabas frescas. 
Es un paseo imperdible en cualquier época del año.


Calle Güemes: excelente para salir a pasear, tomar algo o hacer compras. 
Fui tanto de día como de noche y siempre hay ambiente, especialmente los fines de semana.


Torreón del Monje: un lugar histórico con una vista increíble al mar. 
Lo visité en un día fresco y fue ideal para caminar y disfrutar del paisaje.

Parque San Martín: perfecto para descansar, hacer picnic o simplemente sentarse a mirar el mar desde lo alto. 
Es un plan tranquilo que vale la pena sumar.
Si te gusta la joda y quieres ir a bailar: Bruto es uno de los boliches más populares de Mar del Plata. Tiene un ambiente grande y moderno, con luces intensas, música fuerte y mucha energía. Se destaca por pasar cachengue, reggaetón y hits del momento, lo que lo convierte en un lugar ideal para ir con amigos y bailar hasta la madrugada, sobre todo en verano. Queda a orillas del mar, mil puntos. 







Para comer rico: 


 SÃO Medialunas y Café – Medialunas icónicas
Clásico marplatense para desayunos o meriendas: medialunas esponjosas, dulces o rellenas de crema, pistacho o dulce de leche que muchos locales y turistas consideran entre las mejores de la ciudad. Perfecto con café y para llevar caminando por la peatonal.  

Viejo Dave – Burgers abundantes y buen ambiente
Muy popular por sus hamburguesas generosas y variadas, con combinaciones originales y mucha carne. El local tiene buena vibra nocturna y suele recomendarse para ir con amigos o en grupo a disfrutar cervezas y burgers.  

La Gringa – Hamburguesa con estilo local
Lugar con ambiente relajado y opciones clásicas de hamburguesas; más casual y con buenas porciones para ir a cenar o picar algo tarde. (Opiniones variadas pero en general buena experiencia).

Pea – Pasta con encanto
Pequeño restaurante muy bien valorado por su pasta artesanal hecha con cariño y sabores caseros; ideal para una comida especial y distinta en la ciudad.

La Primera Cafe – Café clásico de paso
Cafetería con excelentes reseñas por su café y ambiente cómodo para una parada de mediodía o merienda tranquila, con buena atención y calidad constante.

Green Mug Güemes – Café de especialidad en Güemes
Muy bien calificado por su café con granos de calidad, ambiente cálido y moderno; lugar favorito de muchos locales para sentarse a charlar o trabajar con un buen café.

Lucciano’s Güemes – Helado clásico de paseo
Heladería muy popular en la zona de Güemes, con sabores intensos y cremosos que muchos eligen para caminar por la zona o después de una comida.

Hieis Sushi – Sushi moderno y casual
Restaurante de sushi con sabor fresco y carta creativa. Las reseñas destacan el sushi rico y moderno aunque con servicio irregular en algunas experiencias.  

Marisquería Santa Rita – Mariscos clásicos en el puerto
Una de las opciones más reconocidas de mariscos y pescado en el puerto, con paellas, raba







También les cuento que tuve la suerte de visitar pequeños pueblitos cerca de MDQ, Hay lugares que no se visitan sólo con los pies, sino también con el corazón. La costa bonaerense es uno de esos destinos donde el tiempo parece bajar la velocidad y cada paisaje invita a respirar profundamente. Entre el sonido constante del mar, el viento que acaricia la cara y los atardeceres que se guardan en la memoria, aparecen Mar Chiquita, Mar de Cobo y Santa Clara del Mar: tres rincones donde la naturaleza, la tranquilidad y la simpleza se combinan para regalar experiencias auténticas. Son lugares que no prometen apuro ni ruido, sino descanso, emoción y la sensación de sentirse en casa frente al mar.

Y como extra, visitar Mar del Plata en Navidad tiene un encanto especial. La ciudad se llena de luces, decoraciones y un clima festivo que se nota en cada rincón. Durante esta época, se organizan ferias navideñas con puestos de artesanos, regalos hechos a mano, comidas típicas y actividades para toda la familia. Estas ferias suelen encontrarse en plazas, en la zona del centro y cerca de la Rambla, y son ideales para pasear, comprar recuerdos y disfrutar del ambiente festivo junto al mar.
En cualquier estación del año, Mar del Plata tiene la capacidad de adaptarse a cada visitante. Puede ser ruidosa y llena de energía en verano o tranquila y reflexiva en invierno, pero siempre conserva su esencia. Es una ciudad que combina mar, cultura, entretenimiento y descanso, y que demuestra que las vacaciones no dependen del calendario, sino de las ganas de disfrutar.