Turismo responsable: cómo viajar sin dejar el mundo hecho un desastre


Hay viajeros que se reconocen por lo que se llevan: fotos, souvenirs, sellos en el pasaporte. Y hay otros que se reconocen por lo que dejan. Desde siempre tuve claro de qué lado quería estar. Bueno, no en vano estudie Turismo jajaja. 

Usa de ley "Dejar el lugar más lindo de lo que lo encontramos". Volvamos con nuestra basura (y a veces con la ajena).
Hoy es, sin darme cuenta, mi forma de viajar.


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Una frase que nunca olvidé


Estaba en una playa preciosa, de esas de pinterest. En la orilla, entre la arena blanca, había botellas, tapitas y bolsas que alguien había dejado. Un señor del lugar las juntaba en silencio, así que me sumé un rato a ayudarlo. Le pregunté si trabajaba para la municipalidad. Me dijo que no, que lo hacía todas las mañanas porque "los turistas vienen, disfrutan y se van, pero nosotros nos quedamos". 

Esa frase se me quedó grabada, porque resume todo lo que pienso: cuando viajamos no estamos en un parque de diversiones, estamos en la casa de alguien. Y a la casa de alguien se entra con respeto.

Viajar así no es aburrido, ni complicado, ni significa privarse de nada. Al contrario: es la forma más linda de conocer un lugar de verdad. Por eso quise juntar en este artículo las cosas que hago en cada viaje. No es un manual de la viajera perfecta (todavía me olvido la botella reutilizable una vez por viaje), sino ideas simples que, sumadas, hacen una diferencia enorme.


Con la comunidad: sé una buena visita


Si alguien viniera a tu casa, te gustaría que salude, que respete tus costumbres y que no te desordene todo. Bueno, con los destinos pasa lo mismo. Aprendé tres palabras del idioma local. "Hola", "gracias" y "perdón". No sabés las sonrisas que te abren. Y si lo pronunciás mal, mejor todavía: rompes el hielo.

Investigá las costumbres antes de ir. Cómo vestirte para entrar a un templo, si se deja propina, si está mal visto señalar con el dedo. Te ahorra papelones y es una forma de respeto, demasiado importante. Cuando fui a Turquía ya sabía que tenía que llevar una pashmina para entrar a las mezquitas. Preguntá antes de sacar fotos a personas. Sobre todo a chicos. Esa señora del mercado no es parte del paisaje, es una persona trabajando. No regatees hasta humillar, en muchos lugares regatear es parte de la cultura, y está bien. Pero si estás discutiendo por el equivalente a un café, pará.

Para vos es poco; para quien vende, puede ser la cena. Respeta.



Con la plata: que se quede donde estás


Esta es mi parte favorita, porque es fácil y rica.
Comé en lugares de gente local. El comedor familiar, el puesto del mercado, la señora que vende empanadas en la esquina. Es más barato, más sabroso y la plata va directo a la comunidad. Elegí alojamientos chicos. Una posada, una casa de familia, un hostal manejado por gente del lugar. Además, siempre te dan los mejores datos del barrio. Tours gratis, te haces amigos, en lo personal, para mi la mejor decisión.

Comprá recuerdos hechos ahí. Antes de llevarte un imán, mirá la etiqueta: muchas veces vienen fabricados en la otra punta del mundo. Una artesanía local cuesta un poquito más, pero tiene historia (y quien la hizo te la cuenta encantado). En Hawaii me volví loca con unos bowls que había en un local de souvenirs, los compré, cuando llegue a Paraguay decían Made In Vietnam, un bajón, porque nunca fui a Vietnam jajaja.

Contratá guías locales. Nadie te va a contar la ciudad como alguien que creció ahí. Mis mejores recorridos fueron con guías que me mostraban "la casa de mi abuela" o "donde se fundó el primer colegio del barrio". “Aca se come el mejor pastel de Nata”.

Llevá tu kit anti-plástico: botella reutilizable, bolsa de tela y si sos fan del café como yo, un vasito plegable. Ocupan nada y te ahorran un montón de basura. Lo mismo con las botellas, hay muchas opciones para comprar. Cuando fui de mochilera tenia uno reutilizable para frio/calor.  Lo que llevás, lo traés de vuelta. Si en el sendero no hay tachos, la basura vuelve con vos en la mochila. Sin excusas.

No te salgas de los senderos marcados. Ese atajo "para la foto" puede estar pisando plantas que tardan años en crecer. También te podes perder, o caer, o ser atacada por un tigre. No seas tontito.

Nada de tocar, alimentar ni perseguir animales. Ni el monito simpático, ni la tortuga en la playa, ni el delfín. Y desconfía de los paseos donde te dejan montar o abrazar animales salvajes: detrás suele haber maltrato. En Tailandia es muy famoso ir a santuarios de elefantes, asegurate que tipo de santuario son, no todo es como pinta.

Cuidá el agua y la energía. Duchas cortas, reutilizar la toalla, apagar el aire cuando salís. La toalla del hotel la uso varios días, igual que en casa. Tu mamá estaría orgullosa.

Ojo con el protector solar en el mar. Buscá los que dicen que son amigables con los arrecifes. Los corales y animales marinos te lo van a agradecer, incluso en rios.


Con el destino: menos apuro, más profundidad


Viajá fuera de temporada alta cuando puedas. Hay menos gente, todo es más barato y los lugares respiran un poco. No saben lo que se ahorran en tiempo, nada está tan lleno, todo es mas tranqui.

Quedate más tiempo en menos lugares. Además de ser más relajado, gastás menos en traslados y conocés el sitio de verdad. Siempre podes volver a los lugares que te gustaron con planificación.

Usá transporte público o caminá. Es más barato, contamina menos y es la mejor forma de ver cómo vive la gente. Lo más lindo que vi en un viaje lo vi desde la ventanilla de un bus local. Caminando descubrir lugares que no estaban ni en Google Maps.

Animate a los destinos menos conocidos. No todo tiene que ser el lugar del que habla todo el mundo. A veces el pueblito de al lado es igual de lindo, sin multitudes y con gente que te recibe como si fueras de la familia. La mejor opción si me preguntan.

No se trata de ser perfectO



Mucha gente cree que viajar así es aburrido o que te hace perder cosas. Mi experiencia es exactamente la contraria. Conocí más gente, comí mejor, escuché historias que nunca habría escuchado desde un tour bus , y volví con la sensación de haber dejado algo bueno además de llevarme fotos.

No hace falta hacerlo todo. Elegí dos o tres cosas de esta lista para tu próximo viaje y empezá por ahí. El planeta no necesita que un puñado de personas viaje perfecto. Necesita que muchas viajemos un poquito mejor.

Como me dijo aquel señor turista de la playa en Bill Baggs, Florida: nosotros nos vamos, ellos se quedan. Que lo que dejemos sea lindo.